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    ¿Directivos Públicos Profesionales en lugar de “Políticos Públicos Profesionales”?

    ¿Directivos Públicos Profesionales en lugar de “Políticos Públicos Profesionales”?

    ¿Directivos Públicos Profesionales en lugar de “Políticos Públicos Profesionales”?

    Jaime Pintos Santiago

    Abogado-Consultor experto en contratación pública

    Profesor Ac. de Derecho Administrativo de la Universidad a Distancia de Madrid (acreditado ANECA) y Director del Título de Especialista en Contratos Públicos de la UDIMA

    Especial Directivos, Nº 1796, Sección Management, Quincena del 15 al 31 Mar. 2021, Wolters Kluwer

    Especial Directivos - Management, Nº 1796, Sección Management, Quincena del 15 al 31 Mar. 2021, Wolters Kluwer

    La contratación pública es la actividad de la Administración Pública que más millones de euros aglutina. Además, es una materia que requiere de una altísima especialización de las personas que en ella están implicadas, y incluidos por tanto, Directivos Públicos Profesionales en el ramo, y también en muchos otros ámbitos de la función pública.

    La contratación pública es una actividad que mueve cientos de miles de millones de euros al año, en la que están implicadas decenas de miles de organizaciones públicas y privadas y con seguridad millones de personas. Es la actividad de la Administración Pública que más millones de euros aglutina.

    Es una materia que requiere de una altísima especialización de las personas que en ella están implicadas. Tanto desde la parte del sector público como del sector privado.

    Esa imprescindible especialización pasa ineludiblemente por el reconocimiento del trabajo realizado en el ámbito de la función pública, pasa por la creación de una carrera administrativa propia, al igual que la tienen interventores, los otros gestores públicos, junto con los de contratación pública, con un grado de responsabilidad agravado en su gestión.

    Los puestos de contratación pública deberían tener un reconocimiento específico dentro de las relaciones de puestos de trabajo, que permitan su promoción a través de un itinerario específico. Se requiere así pues, al menos en las grandes y medianas administraciones públicas españolas, una carrera administrativa vinculada y específica de la contratación pública. Se requieren pues de Directivos Públicos Profesionales en el ramo, y también en muchos otros ámbitos de la función pública.

    «Se requiere de Directivos Públicos Profesionales en Contratación Pública y también en muchos otros ámbitos de la función pública.»

    Del mismo modo, siendo la contratación pública una materia transversal son muchísimas las unidades administrativas que ejecutan una gran parte del presupuesto que tienen asignado a través de la misma, que no sólo tienen un absoluto desconocimiento de la materia, sino que además interiorizan que la misma es algo totalmente ajeno a ellas. Esta impresión, es muy generalizada y totalmente alejada de la realidad.

    De hecho, la Comisión Europea ha entendido el objetivo de la profesionalización de la contratación pública, poniendo el enfoque en los recursos humanos con el fin de mejorar la formación y la gestión de la carrera de los profesionales en esta materia.

    A su vez, la Ley de Contratos del Sector Público (LA LEY 17734/2017), incorporando la nueva generación de Directivas europeas sobre la materia, ha obligado a ampliar la profesionalización, resultando trascendental en este sentido conocer muy bien cuáles son las reglas, normas, trámites y el procedimiento que rige el funcionamiento de la contratación pública.

    De hecho, se exige de las personas implicadas en la contratación de bienes, servicios y obras, desde los distintos perfiles de actuación en la materia, que deben disponer de las cualificaciones, formación, capacidades y experiencia adecuadas necesarias para su nivel de responsabilidad.

    Esto implica garantizar la existencia de personal con experiencia, capacitado y motivado, la necesidad de ofrecer la formación y desarrollo profesional continuo necesarios, así como desarrollar una estructura de la carrera profesional e incentivos que hagan atractiva la función de la contratación pública y motiven a los empleados públicos a lograr resultados estratégicos.

    « Se exige de las personas implicadas en la contratación de bienes, servicios y obras, que deben disponer de las cualificaciones, formación, capacidades y experiencia adecuadas necesarias para su nivel de responsabilidad.»

    A lo anterior se debe unir la necesidad de proporcionar herramientas y metodologías de apoyo de la práctica profesional en el ámbito de la contratación, unas enfocadas a las unidades de contratación más especializadas y otras dirigidas a la masa de unidades proponentes, de manera que les facilite, homogenice, homologue, protocolice, profesionalice en definitiva su trabajo.

    El resultado debería ser elaborar una política para la profesionalización a fin de aumentar el perfil, influencia, impacto y reputación de la contratación pública en la consecución de objetivos públicos. Y para ello, insisto, es precisa la participación de Directivos Públicos Profesionales, así como la creación en la sociedad de una cultura colectiva de compra pública.

    «Es precisa la participación de Directivos Públicos Profesionales, así como la creación en la sociedad de una cultura colectiva de compra pública.»

    Llevo años repitiendo este mensaje allí donde me preguntan, y aunque el arte del “parche” y la improvisación sigue siendo nuestra seña de identidad, empiezan a surgir interesantes proyectos que están dotados de una mayor visión y que buscan hasta crear su propia escuela. Estos proyectos no tardarán en dar sus frutos y la contratación pública y el funcionamiento de estas Administraciones Públicas destacará con respecto a sus homólogas, sobre todo en el servicio que prestan a los ciudadanos.

    Pero esto es algo que no puede depender del político electo de turno, por ello se requiere de ese status de Directivos Públicos Profesionales, en detrimento del actual sistema de “Políticos Públicos Profesionales”.

    Es esta realidad del todo vale, creo que todavía imperante, en la que cabe preguntarse con los datos económicos, sociales y medioambientales que maneja la contratación pública, si verdaderamente no deberíamos profesionalizar a quienes nos exigen profesionalización, sino deberíamos pues exigir profesionalidad a quienes nos dirigen, si la primera en profesionalizarse (formarse) no debería ser nuestra clase política. Seguramente sería la mejor manera de empezar la profesionalización de la función pública, por el principio, por los principios.

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